martes, octubre 31, 2006


lunes, octubre 30, 2006

menos cuatro

se achica la diferencia. ahora son cuatro las horas que separan españa de argentina.
y esto del saca y pone de minutos al tiempo, de que hoy decidimos que el dia tiene una hora más, que ahora es la una pero son las doce, pone en evidencia la super convención temporal con la que nos movemos todos los días.
sip, debería haber más días como hoy, más cambios de reloj que nos pongan a pensar la cuestión del tiempo y su percepción.
¿que pasaría si en lugar de hablar de segundos percibieramos el tiempo en años? algunos nerdies, de esos que piensan - o alguna vez pensaron- el mundo en forma diferente, armaron esta fundación.
lo que me lleva a la relación entre la contracultura de los 60 y la cibercultura de hoy. pero eso para otro momento.

lunes, octubre 23, 2006

¡Qué sí, que yo compro la misa con teatro!

En abril de este año estuve por primera vez en Notre Dame, caí sin darme cuenta en una de las misas por Semana Santa, y no sé si fue la monumentalidad de la catedral con esa cúpula que se extendiende directamente hasta el cielo o el coro más el incienso y la puesta en escena de cura, monaguillos y fieles, o todo junto: iglesia, puesta en escena y predisposición anímica; lo cierto es que estando ahí quise ser católica no descreída otra vez. Sentí lo inmensurable de la creación y las ganas de ser parte activa de esa entrega, de esa especie de elevación celestial.
Sí, faltó Quique subido a la moto, pero fue toda una experiencia religiosa. Por eso, como Benedicto, voy a por la puesta en escena en la misa. Por eso, como nunca antes, entiendo a Paul Claudel.
Al fin y al cabo, como da entender Manuel Vicent en la columna que cito a continuación (El País, último domingo, IMPERDIBLE), en cuestión de fe, como en literatura y ficción, lo importante es comprar el paquetito, que te entre por las entrañas, y eso solamente lo logra el arte.

"La cáscara

El poeta Paul Claudel era todavía un ateo militante cuando una Nochebuena en medio de la soledad de París, bajo una intensa nevada, entró en la catedral de Notre Dame para guarecerse del frío. Se estaba celebrando en ese momento la misa del Gallo. El poeta acababa de ver a innumerables mendigos ateridos bajo los puentes delSena e imbuido en la propia desesperación, de pronto, fue acogido por un tibio perfume de incienso y el sonido del órgano que acompañaba el Adeste fideles cantado por un coro de infantes. En el altar brillaban los brocados de las vestiduras de los oficiantes
confundidas con las ascuas de las lámparas y los dorados del retablo. A través de aquel compacto resplandor también sonaba la palabra en latín, que no comprendía. “Algo parecido a esta gloria debe ser el cielo”, pensó Paul
Claudel, quien transportdo por la belleza de la liturgia, olvidó las
miserias de este mundo y se convirtió al catolicismo. Lutero se había llevado la nuez de la fe dejando la cáscara de la religión para la iglesia romana, pero esta envoltura barroca y resplandeciente, sin nada dentro, acabó por adquirir la máxima
profundidad estética que tienen las formas.
El Concilio Vaticano II trató de recuperar la pureza de la fe limpiándola de la
adherencias del teatro. En el desguace desapareció el latín, la polifonía de la Palestrina fue sustituida por unas guitarras aflamencadas y las casullas bordadas por unos jerseis de grano gordo, tipo peruano. Los curas desde el altar tuvieron que dar la cara y hablar la lengua nacional. Muchos fieles comenzaron a alarmarse al comprobar que lo entendían todo. “Yo soy el pastor y vosotros sois las ovejas”, decía el oficiante y algunos devotos se miraban sorprendidos. “¿Has oído eso? Nos está llamando borregos”. Quedó patente que las epístolas,antífonas y salmos no transportaban sino pensamientos vulgares, mientras, a su vez, el gregoriano exquisito
se transformó en canciones desafinadas, llenas de mansedumbre, cantadas por la grey. Un día, en una misa mayor de un pueblo mediterráneo, los fieles entonaban a coro una de estas plegarias al Señor, todos excepto un jornalero adusto que permanecía con la boca cerrada. ¿Por qué no cantas?, le cuchicheó el vecino de banco. El jornalero contestó como en el tute: “No canto porque me falta el caballo.” Benedicto XVI quiere
recuperar la cáscara antigua y retornar a la liturgia en latín, cosa que
celebrarán los estetas, pero, si hay que preservar la fe, lo mejor es no entender nada."

domingo, octubre 22, 2006

humedades


Llueve. Madrid se moja. Se complica. Se alegra. Porque las reservas suben y el agua se hace un poco menos escasa. Aunque nunca lo suficiente como para cepillarse los dientes sin culpa. Hay que cerrar el grifo.
Llueve y no para.
Cuando llegué ya llovía. Me acuerdo que las primeras luces de la mañana todavía se mezclaba con los faroles de la noche y lo primero que ví, desde la ventana del avión, fue nuestro propio reflejo sobre la lámina de agua que la lluvia había dejado en la pista.
También me acuerdo que, ya en el taxi, y con el sueño a cuestas, pensé que ese ruido húmedo de las gotas golpeando el piso o el rítmico sonido del limpiaparabrisas contra el vidrio mezclado con la voz grave de una radio AM me hacían sentir en casa, que eran una buena bienvenida.
Deberían. No sé. La semana se fue demasiado rápido como para estar segura. Ya es domingo y todavía cae agua del cielo.
“¡Jolín! Que parece Londres”, escucho en el bus. Asiento mentalmente y pienso que la humedad me gusta. Porque ablanda. Lo seco raspa. Y la idea de un Madrid más húmedo se me hace más amigable.
Hoy, por fin, me acordé del paraguas. A la mañana, en el Rastro, la libreta en una mano y el paraguas, la bolsa con El país y la campera, en la otra. Hago equilibrio mientras anoto lo que tendría que ser los apuntes para una nota en el diario. Pero nada es seguro. Me acuerdo de los mundos de fantasía y de lo de ciertas mentiras, de la conversación telefónica del sábado a la noche con A y lo que es acostumbrarse a divagar sola. Me gusta dar vueltas. Aunque me inquieta que, como en esos crímenes perfectos, casi siempre se de por el lado de la soledad.
Y todo esto me lleva a unas horas más adelante. A la peli. A los títulos del final. Y al ser o no ser de aquellos que esperan para levantarse de la butaca. A todas las razones que podrían existir para terminar de descartar una persona. A la peli, las clases de entrega, la intensidad de las conexiones, la intimidad de la franqueza.
Llueve. Vuelvo en el bus y pienso en alguna de estas cosas.


Y en el poder del cine.
Vayan, vean, Copying Beethoven.

jueves, octubre 19, 2006

No se lo pierdan

haganse el tiempo para ir a ver alguna peli de este festival, que son trabajos que no se ven siempre y estan muy bien.

recomiendo sobretodo "Allí abajo" el docu de Chantal Ackerman (belga, feminista y, aunque a veces un poco abstracta, una de las miradas más originales del documental), y el "El cerco", de Ricardo Iscar y Nacho Martín, sobre la pesca del atún en el sur de españa; o, más bien, la filmación del ritual de muerte y lucha entre pescadores y pescados realizado con una estética y un trabajo de sonido al servicio de esas emociones.
como dato curioso: Iscar fue profe mío en Barcelona

lunes, octubre 16, 2006

le casamiento

una ceremonia de lágrimas contenidas, y un festejo continuo entre hermanos, primos que son como hermanos, y primos que no son primos pero son más primos que otros.
eso y muchos brindis.
que así sea. que así sea siempre.

sábado, octubre 14, 2006

cualquier parecido con la vida real

mientras veía la peli me acordé del rambler; de la ruta oscura, los pozos y el único farol; del "me voy a mandar una contramano de la reputamadrequeloparió"; y de esas salidas tan típicamente tuyas...


Siempre nos faltó -todavía nos falta- un poco más de honestidad; pero la esencia es la misma: raros adorables.

lunes, octubre 09, 2006

Guadalajara en tránsito

transitando los lugares ciertos

es toda mi culpa. A pesar de estar al tanto de todo este negro historial (alguno vivido en carne propia) volví a sacar pasaje en Air Madrid. conclusión: sigo recibiendo indemnizaciones y viajando para el culo.

a por ellas mundial III

a los argentinos, como a los nenes, nos encanta pelear, burlarnos del otro. sip, somos malos y nos sobra ironía. por eso, el domingo, no importó esa depresiva semifinal contra Holanda, y cuando a los 11 minutos con 3 goles a favor se notaba que el partido por el bronce contra españa iba de goleada, desde la tribuna se empezaron a escuchar canciones como: "3 a 0 oé, 3 a 0 oé 3 a 0 eoé!!"; "es una afanooo, suspendalóoo"; "baila españa que baila"; etc.
confieso, amigos españoles, que canté y grité alguna. Supongo que fue el alivio de saber que las cosas, a pesar de algún temor inicial, seguían en orden: españa hockísticamente un escalón más abajo que Argentina. que asi sea.

eso sí, las que cantaron "We aaaaree theee chaaaaaaampioooons, we aaaaare the champions, no time for losers, we are the..." con vasos de cervezas en la mano y subidas a los parlantes de la fiesta de fin del mundial, fueron las holandesas.

sábado, octubre 07, 2006

Oh rito! grande Benito!



lo escuché por primera vez un mediodía de primavera en la radio del auto: una voz rara, y una percusión que hipnotiza. Me acuerdo, fue esa mezcla de ritmos y el registro de la voz que sube y baja, lo que hizo que esperara atentamente a que Juan Di Natale presentara la canción. Escuché quien era y, como todavía no eran tiempos tiempos de napster ni mp3, salí en búsqueda de algún CD de ese tal Ben Harper.
Después vino el otro. y después sí el emule con todas las versiones posibles.
El jueves pasado tocó con los Innocent Criminals en Madrid. Impresionante.

miércoles, octubre 04, 2006

ticket to ride




ya tengo pasaje; que es igual a una semana en argentina+casamiento.
nada mal.
eso sí, se vino encima la fecha, el viaje, las decisiones.
será que ultimamente tengo la sensación de ir a destiempo de las cosas y las personas.
algo así como habitar las 24hs en una de esas malditas clases de aerobics.

martes, octubre 03, 2006

a por ellas mundial II


lunes y otra vez oficina. Me quedé sin partido, pero sobretodo sin gol. Todavía no lo ví, pero ya le encargué a A que me deje un dvd con la jugada. Sip, estas magias, como las del Diego, hay que guardarlas.

Mucho más tarde de ese partido que no ví, ya en el metro camino a casa y después de haber disfrutado –con invitación pero un poco de caradura- de la música y el momento que Sandra compartió con Las Leonas, me quedé pensando en las virtudes del talento, en el caudal de alegres sensaciones que puede generar. Por un lado una guitarra, una voz potente; por el otro un palo de hockey, una finta imposible. Del otro lado, siempre, siempre una sonrisa.
Me quedo con la firma y el agradecimiento de Sandra en la guitarra que Vulovich salió a comprar de improviso: “para aquellas que emocionan y nos hacen sentir orgullosos en el mundo, todo el éxito, mierda y gracias.”

domingo, octubre 01, 2006

a por ellas mundial I


qué bien, fin de semana, solcito y hockey del mejor. ahí no más, a un metro de distancia, sin repeticiones ni cámaras lentas pero con el mejor ruido ambiente: el vivo y directo mezclado con las voces conocidas de siempre,las nuevas, y las no tan nuevas que ya se empiezan a sentir como de siempre.

fue jornada intensiva. Tenía que recuperar las faltas de la semana y almacenar clima mundialista para esta próxima que parece se viene tan escasa de campeonato del mundo como la anterior (aunque en una de esas una cita con el médico me deja ver la definición de la zona el miércoles, veremoooooo...).
Así que el sábado salí temprano. Llegué al segundo tiempo de Australia-Korea, justo a tiempo para ver el momento sangriento del día e ilusionarme con un empate de las "hand in hand" que no pudo ser.

Después, un bocata de lomo y queso y el show de la hinchada yankee con adolescentes jaiescúls gritando u-u-uuuuuú, señora permanente-rubia repartiendo corazones de cartulina con los números de camiseta de las jugadoras, y vieja mcdonalds con tejido incorporado. Un partido nah, (0-0), preambulo para lo importante del día: Argentina-Sudáfrica.

Ahí estuvimos todos; bueno o casi todos (para què exagerar) y la grada se llenó de afición argentina. Lo malo fue el partido, aburrido y con Argentina atrapando el empate recíén a tres minutos del final. Malo, malo, y para preocuparse un poco, porque las de enfrente iban de amarillo y verde pero no eran australia...solamente sudáfrica, un equipo del montón, de esos que se cierran atrás y andá a meterles un gol si podés.... Eso sí, jugó Vulovich, más que suficiente para satisfacer la emoción cercana.

El domingo pintaba interesante. Por eso me ausenté a la fiesta de la bicicleta y en su lugar me fui a ver España-Holanda. El partido prometía, "la muralla" española había ganado los dos primeros partidos y en una de esas repetía con las naranjas. Además, en la absoluta ibérica juegan algunas ex compañeras de mi temporada por el CD Terrasa y quería ver cómo les iba.
Pero no hubo sorpresas y pasó lo previsible, Holanda 2- España sin ideas 0. No hubo mucho más, me quedé viendo algunos minutos del conflictivo India-Inglaterra (la colonia le empató al colonizador), di un paseo por los negocitos y nada más.
En casa me esperaba una escoba y la lavadora con una pila de ropa para limpiar.